Filed Under (General) by admin on 05-09-2010
Seguro que han oído de cómo la policía desbarata bandas dedicadas al abuso de las personas a quienes prestaron dinero bajo condiciones poco claras, terminando con el embargo de sus bienes. A ellos se puede aplicar el viejo término de “usureros,” aunque hoy han migrado a terrenos más peligrosos.
Al necesitar algún dinero, y sobretodo si es de forma urgente, las personas se desesperan con los tramites y requisitos que exigen las instituciones autorizadas para ello, por lo que al ver un aviso en el diario o la red en donde se ofrecen prestamos de dinero rápido, no dudan en acudir a ellos sin mirar las consecuencias.
Ellos son los prestamistas informales, que no se rigen por ninguna de las normas establecidas para proteger al deudor y que, a través de contratos complicados en los que juegan con la desesperación de la gente, suelen quedarse no sólo con altos dineros en tasas de interés, sino que con las posesiones personales de sus “clientes,” ya que estos no pueden cumplir con los compromisos pactados.
No por nada existe una fuerte regulación acerca de las instituciones autorizadas para otorgar créditos y los procesos internos que ellas llevan a cabo antes de entregar uno. Con eso no sólo se protegen a ellas, sino que también a quien va a adquirir un compromiso, el que debe ser justo para ambas partes y regulado, de manera de evitar excesos de quienes ven negocio en la desesperación de los demás, llevándolos a veces a duplicar, triplicar o cuadriplicar la deuda que adquirieron pensando en buena fe.

En tiempos de crisis, como el que se vive en la actualidad, la necesidad de dineros sobrepasa a lo que gran parte de la población puede acceder, llevando a un aumento en la petición de créditos y un alza en el endeudamiento con casas comerciales y tarjetas de crédito.
La oferta de créditos, sobretodo en época de crisis donde los Bancos y demás instituciones financieras centran sus esfuerzos en captar clientes a través de promociones y regalos, la tentación sube. Pero antes de decir que sí, es importante hacerse una serie de preguntas para saber si es que este dinero prestado nos servirá como una ayuda o será un problema a futuro.
Hace décadas debuto con éxito el llamado “dinero plástico” y hoy casi no existen personas que no cuenten con una o más de ellas. Las tarjetas de crédito son uno de los medios más comunes de pago y ha ido evolucionando de acuerdo al nacimiento de nuevas tecnologías.
Al pensar en un crédito, el primer lugar que se viene a la cabeza para obtenerlo es un Banco, los que suelen ser las instituciones financieras más estables y con un mayor tipo de opciones a la hora de elegir el tipo de préstamos que requerimos.
